UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL CHILENA

En el contexto de una  dependiente y subdesarrollada economía  egresó de la Universidad de Chile, en 1950 la primera hornada de ingenieros civiles industriales. Fueron solamente siete estudiantes los que optaron por la nueva  especialidad y en los dos años siguientes otros cinco les siguieron pisada. La idea inicial era que pudieran desempeñarse en las grandes empresas estatales, en el marco del proceso de industrialización liderado por Corfo.

Pocos años después, ya en los 60, estos profesionales comenzaron a copar tímidamente los más altos cargos directivos de empresas e instituciones públicas y privadas. En las últimas décadas, la apertura del país al comercio exterior, el crecimiento económico sostenido y  los requerimientos de mayor productividad en las empresas,  han llevado  a los ingenieros civiles industriales a consolidarse en las primeras líneas de mando de  los sectores económico- financieros del país.
-¿Cómo surge en el país  la necesidad de este profesional?

-¿Cómo es la historia de la ingeniería industrial en Chile?

Lo conversamos con algunos profesionales titulados a lo largo de estos cincuenta años y que han destacado en su quehacer laboral y académico.

Los Pioneros

A comienzos del siglo XX, el área de actividad de los ingenieros civiles se centraba fundamentalmente en la Empresa de Ferrocarriles del Estado y en el Ministerio de Obras Públicas, situación que cambió en la década del 20, cuando se sumaron a su campo laboral los puertos, yacimientos mineros y canales de regadío. Luego, durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda surge una política de industrialización nacional  mediante la intervención del Estado, que se materializa con la creación de Corfo, cuyo objetivo era “formular un plan general de fomento de la producción, destinado a elevar el nivel de vida de la población”.

El desarrollo de estos planes se vio dificultado por la Segunda Guerra Mundial, pero a su fin se crearon la Empresa Nacional de Electricidad  S.A. (1944), con un plan de electrificación nacional exitoso; la Compañía de Acero de Pacífico S.A. (1946), que incluyó una  usina de acero en Huachipato; la Empresa Nacional de Petróleos S.A. (1950), la  Industria Azucarera Nacional S.A. (1952),  la Fundición de Paipote (1952) y  Enami, entre otras.

Este  proyecto de desarrollo,  que comenzó a concretarse con  Corfo, sumó fuerzas en la Universidad de de Chile. Así lo recuerda Isaac Yudilevich, quien integró la primera promoción de ingenieros civiles industriales,  fue luego académico y entre 1962-1970 Director del Centro de Administración Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U.

“El país necesitaba de una especialidad que respondiera a las necesidades que imponía tanto el aumento de la productividad generada por las grandes empresas del Estado que se desarrollaban en ese tiempo, como también la mediana y gran industria privada. El modelo de desarrollo requería de profesionales bien capacitados en áreas  tecnológicas, en  investigación y en la Facultad hubo cambios para enfrentarlo:  se separa Ingeniería de Arquitectura y se ofrecen  cuatro carreras, con sus especialidades Ingeniería Civil, Ingeniería Civil en Minas y las nuevas  Ingeniería Civil Industrial, e  Ingeniería Civil Eléctrica.”, indicó.

Raúl Santander, quien se desempeñó en su vida laboral en empresas estatales y privadas de Chile y del extranjero,  también es uno de los “pioneros”, como gusta de llamar a  quienes fueron los primeros titulados del país.  La lista a integran, además,  Renato Ruz,  Alberto Rahausen, Isaac Yudilevich, Alejandro Reyes, Julio Weinstein y Juan Cárcamo.

“Antes de la creación de la Corfo y del impulso industrializador que llevó a cabo el aparato estatal, la formación del ingeniero se orientaba al aspecto civil.  Aunque recibía cierta formación contable-financiera, no estaba preparado en  temas de  administración o gestión.   La ingeniería estaba en pañales y con la creación de Endesa, de las centrales hidroeléctricas, y de otras empresas productivas, la Universidad decidió formar ingenieros eléctricos e industriales“, explica Santander.

Para Isaac Yudilevich, quien hoy reside en Israel, aunque en los 40 ya existían cátedras de gestión en Ingeniería, no es sino hasta “el establecimiento de esta especialidad que se le da alta trascendencia a las líneas de gestión y planeamiento en la formación de un ingeniero del sector industrial. Fueron y son importantes los conceptos de multidisciplina que se le dieron a esta profesión, su diferenciación con las ingenierías tecnológicas tradicionales y su amplia gama de áreas de actividad, así como su flexibilidad y adaptación”.

Los inicios fueron de un continuo aprendizaje, con excesos de talleres en maestranzas,  recuerda Santander, aunque “ya se anticipaba que el énfasis estaba en la gestión y en la  economía”.  No existían profesores jornada completa, pero entre ellos destacaba Santiago Labarca,  a cargo de la cátedra de economía, y que  había estado en  las luchas  y estallidos  sociales del año 20 y  había sido presidente de la Fech. También  Arturo Aldunate Philips, quien paralelamente trabajaba en Chilectra,  que en ese  tiempo era una compañía estadounidense que distribuía energía a Santiago.

 

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Comentarios

Los profesores de la especialidad industrial han ido cambiando en el tiempo. Quizás es el momento para agregar la enseñanza de la ética, que se hace imprescindible a la vista de los recientes acontecimientos, como el caso de La Polar, al que se agrega ahora las tarjetas Presto de Wal-Mart Chile.

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